A lo largo de sus más de cincuenta años de historia, el desarrollo de la industria maquiladora en México ha constituido uno de los sectores económicos más dinámicos y valiosos del país.

El desarrollo de la industria maquiladora en México ocupa un lugar muy importante en la estructura de la economía del país. Considerado como sector, contribuye a la mayor parte de las exportaciones no petroleras de México y representa un polo de crecimiento y dinamismo del sector no financiero de la nación. El crecimiento económico de México en su conjunto está estrechamente vinculado a su continua expansión y desarrollo.

Aunque el desarrollo de la industria maquiladora en México comenzó a mediados de la década de 1960, no fue hasta la liberalización del comercio en la década de 1980 y la firma del TLCAN en 1994 cuando el Gobierno mexicano consideró que esta industria era el principal medio para que el país se integrara en la economía mundial.  Los dirigentes del país también empezaron a reconocer que el desarrollo de la industria maquiladora en México era fundamental para la modernización de la base productiva del país en aquel momento.

En los últimos tiempos, coincidiendo con el cambio de postura de Estados Unidos en materia comercial bajo la administración Trump, algunos han comenzado a cuestionar el desarrollo de la industria maquiladora en México como principal motor del crecimiento económico del país.  Quienes mantienen una perspectiva positiva consideran que el desarrollo de la industria maquiladora en México es un trampolín hacia la Industria 4.0.Por otro lado, quienes defienden el punto de vista contrario ven el crecimiento continuado del sector como una exacerbación de la dependencia de México respecto a la economía de Estados Unidos.

El desarrollo de la industria maquiladora en México es un motor del crecimiento del empleo

En el contexto nacional, el desarrollo de la industria maquiladora en México ha sido una importante fuente de empleo para el país durante más de cincuenta años. Esta industria se creó y promovió para absorber la oferta de mano de obra que había quedado inactiva tras el cese del conocido como «Programa Bracero». Desde sus inicios, el desarrollo de la industria maquiladora en México ha sido constante.  En 1965, había doce plantas de fabricación que empleaban a 3.107 trabajadores y, en 1970, ya eran 120. En ese momento, daban empleo a más de 20.000 personas. Diez años más tarde, en 1980, operaban 120 plantas en el sector, que proporcionaban 119.500 puestos de trabajo. En 1990, estas cifras se triplicaron.   A principios de la década de 2000, el desarrollo de la industria maquiladora en México abarcaba 3.560 establecimientos y había creado 1,2 millones de puestos de trabajo. Además, cabe recordar que en 2007 México consolidó sus programas de promoción de las exportaciones para crear el IMMEX. En 2013, había 5.095 plantas que empleaban a algo menos de 2,1 millones de personas.  En aquel momento, el 50 % de los puestos de trabajo del sector formal declarados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) eran fruto del desarrollo de la industria maquiladora en México.

Desde la creación de la industria maquiladora de exportación hace más de 50 años, el mayor beneficio que se ha registrado a nivel regional es su contribución al empleo formal y permanente en los estados fronterizos, así como en el interior del país.  En estados como Chihuahua, Baja California, Tamaulipas, Coahuila y Sonora (los estados de la frontera norte), las empresas registradas en el programa IMMEX emplean a más del 73 % de todas las personas ocupadas en el sector manufacturero. En este sentido, destacan los estados de Baja California y Chihuahua.  Debido al desarrollo de la industria maquiladora en México, el porcentaje de trabajadores del sector manufacturero que trabajan en empresas registradas en el IMMEX ha aumentado hasta el 80 % y el 82 %, respectivamente. No es exagerado afirmar que el desarrollo económico de los estados situados a lo largo de la frontera del país está estrechamente vinculado al crecimiento y desarrollo continuos de la industria maquiladora en México.

Aunque la industria maquiladora pueda tener sus detractores, a nivel nacional su contribución a las economías regionales es indiscutible. Como consecuencia del desarrollo de la industria maquiladora en México, las empresas contribuyen a la puesta en marcha y gestión de numerosos proyectos relacionados con la responsabilidad social y la sostenibilidad.

Uno de los retos relacionados con el desarrollo de la industria maquiladora en México es ampliar la base de proveedores nacionales de calidad con el fin de integrar plenamente el sector en la economía nacional del país.  En la actualidad, México no cuenta con un gran número de empresas nacionales que cumplan con los estándares de los proveedores de talla mundial. La mayor parte de los equipos y materias primas que se utilizan en la industria maquiladora mexicana se importan de Estados Unidos y otros países. Otro reto al que se enfrenta el Gobierno de México es llevar un seguimiento de las estadísticas regionales y nacionales relacionadas con el desarrollo de la industria maquiladora en el país.  Existe poca información documentada oficialmente sobre la calidad de los puestos de trabajo que ha creado el sector. Además, es necesario llevar a cabo investigaciones para determinar la contribución del sector de las maquiladoras a las arcas públicas nacionales. Por último, hay que realizar un esfuerzo para determinar cómo ha afectado el desarrollo de la industria de las maquiladoras al desarrollo socioeconómico general de la sociedad mexicana.