Si bien en el pasado se consideraba que México y Estados Unidos eran competidores, no cabe duda de que ahora son socios regionales estrechamente integrados, gracias, al menos en parte, a la colaboración entre ambos países que surgió a raíz del TLCAN.

TLCAN

En el debate que se desató hace dos décadas en torno a la entrada en vigor del TLCAN, existía cierta preocupación por que Estados Unidos saliera perdiendo con el acuerdo. En aquel momento, muchos estadounidenses veían a México como un rival en el mercado mundial, y consideraban que crear una alianza entre Estados Unidos y México a través del TLCAN equivalía a dar por perdida la partida. Lo que realmente surgió de ese nuevo acuerdo fue algo mucho más deseable que una rivalidad.

Alianza entre Estados Unidos y México

En los últimos años, se ha hecho cada vez más evidente que Estados Unidos y México están, en sentido figurado, en el mismo barco. Ambos experimentan, en esencia, el mismo ciclo de crecimiento y recesión debido a la estrecha conexión que existe entre las economías de ambos países. Lo que algunos consideraron un trágico error está demostrando ahora ser un sólido mecanismo de ventaja competitiva y beneficio mutuo en la economía global, ya que las tres naciones del TLCAN —pero especialmente México y Estados Unidos— colaboran para competir en esta nueva era de regionalismo.

Ten en cuenta lo siguiente:

  • Según la Cámara de Comercio de Estados Unidos, más de seis millones de puestos de trabajo en Estados Unidos dependen del comercio entre Estados Unidos y México.
  • Casi la mitad de todos los estados de EE. UU. exportan a México mercancías por un valor superior a los 1.000 millones de dólares estadounidenses al año.
  • Las empresas mexicanas invierten fuertemente en algunas de las marcas más conocidas de Estados Unidos, o son propietarias directas de ellas, como Sara Lee, Entenmann’s, Saks Fifth Avenue y el New York Times.
  • El 40 % del valor de las importaciones estadounidenses procedentes de México proviene de Estados Unidos. Dicho de otro modo, 40 céntimos de cada dólar que Estados Unidos gasta en productos mexicanos van a parar a la industria estadounidense. Compárese esto con el 4 % en el caso de los productos chinos.
  • Las piezas de los automóviles fabricados en América del Norte cruzan la frontera aproximadamente ocho veces durante el proceso de fabricación, lo que refleja un alto nivel de especialización vertical y de colaboración.
  • El aumento del comercio de petróleo en América del Norte hace que bajen los precios del petróleo.

Margen de mejora

Desde el casi colapso de la industria automovilística estadounidense en 2008, las economías de Estados Unidos y México han demostrado una gran capacidad de recuperación, repuntando más del 70 % y el 50 %, respectivamente. Lo sorprendente es que esta recuperación conjunta no ha sido, en gran medida, planificada. Ambas economías han superado los obstáculos de forma casi espontánea. Con una mejora en tan solo unas pocas áreas clave y un papel más proactivo por parte de los responsables políticos, esta capacidad de recuperación conjunta podría reforzarse de forma exponencial.

Para potenciar los beneficios de esta colaboración entre Estados Unidos y México iniciada por el TLCAN, entre los ámbitos en los que se puede mejorar se incluyen:

  • Fortalecimiento del Estado de derecho en México
  • Reforma de la política de inmigración en EE. UU.
  • Mejorar la productividad en el sector energético de México