La intensificación de las relaciones comerciales entre México y China reportará importantes beneficios económicos a ambos países

Una de las principales promesas que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador hizo durante la campaña para ocupar el cargo más alto de su país fue diversificar el alcance y el ámbito de las alianzas económicas de México. En la práctica, esto significa claramente que su objetivo es dar prioridad a una política destinada a reducir la dependencia comercial y de inversión de su país respecto a su gran vecino del norte, Estados Unidos.

Para alcanzar este objetivo, es evidente que habrá que ampliar y reforzar las relaciones comerciales de México con China. Aunque cuenta con la segunda economía más grande del mundo, China solo representa actualmente una modesta cuota del 14,8 % del comercio de México con el resto del mundo.  Las medidas para reforzar las relaciones comerciales de México con China estarían en consonancia con la tendencia de este país asiático a aumentar su implicación económica en América Latina. En los últimos quince años, China se ha convertido en el principal socio comercial de Chile, Perú y Uruguay. Además, es ahora el segundo socio comercial más importante del mundo para países como Brasil, Argentina, Colombia, Venezuela, Ecuador y Bolivia. China es actualmente el cuarto socio comercial más importante de México a nivel mundial.

Entre enero y octubre de 2018, la relación comercial de México con China consistió en el envío de mercancías mexicanas por valor de tan solo 6.41 mil millones de dólares estadounidenses a este país asiático. Esto representó un escaso 1,6 % de las ventas al exterior del país. De esta cantidad, casi el treinta por ciento de las exportaciones mexicanas a China consistió en mineral de cobre y productos relacionados con el cobre.   Entre los demás productos exportados de México a China se encuentran los automóviles, el petróleo crudo, las cajas de cambios automáticas y la cerveza. Dada esta cifra tan baja, abundan las oportunidades para reforzar aún más las relaciones comerciales de México con China. Debido al mayor consumo de productos chinos por parte de México en los primeros diez meses de 2018, el déficit comercial del país con China alcanzó un total de 63,2 millones de dólares estadounidenses.

En lo que respecta a los movimientos de capital, el flujo de inversión extranjera directa (IED) procedente de China hacia México en 2018 ascendió a tan solo 871,3 millones de dólares. Esto supuso un escaso 0,6 % de la inversión procedente del extranjero que entró en el país latinoamericano durante ese periodo.

El comercio y la inversión binacionales tienen margen de crecimiento

A pesar de que, en la actualidad, la participación activa de China en la economía mexicana es modesta, cabe suponer que este país asiático buscará invertir más en México a corto y medio plazo. Las empresas chinas ven ahora las ventajas de localizar sus medios de producción en México por varias razones. En primer lugar, el coste de fabricar productos en México para su consumo en el mercado norteamericano es ahora notablemente inferior al coste de fabricarlos en China y enviarlos desde allí. Esto significa que tener la producción en México proporcionará a las empresas chinas un acceso más directo al mayor mercado de consumo del mundo. Además, la localización de la producción en México permitirá a las empresas chinas eludir muchas barreras comerciales y no comerciales que surgen al fabricar productos en China y enviarlos al extranjero. Teniendo en cuenta estas consideraciones, es inevitable que la relación comercial de México con China siga creciendo ahora y en el futuro.