Varios ejecutivos del sector de las maquiladoras —entre los que destaca el presidente de la Asociación Nacional de Maquiladoras (INDEX) de México, Emilio Cadena— tienen dos preocupaciones principales que vinculan la industria manufacturera de exportación de México con la macroeconomía en general.

Una aversión generalizada a la inflación

Una de las preocupaciones expresadas por los directivos del sector de las maquiladoras está relacionada con las tendencias recientes que se observan en el tipo de cambio actual entre el peso mexicano y el dólar estadounidense. Aunque el presidente de INDEX señala acertadamente que gran parte de la industria maquiladora está protegida de las fluctuaciones del tipo de cambio entre ambos países, debido a que la mayoría de las compras y ventas se realizan en dólares estadounidenses, admite que, a pesar de esta situación, la dinámica actual podría dar lugar a tasas de inflación perjudicialmente más altas para la economía mexicana en su conjunto. En los años posteriores a la firma del TLCAN, México ha demostrado una disciplina fiscal que ha mantenido a raya unas tasas de inflación y unos déficits por cuenta corriente que históricamente habían sido elevados, lo que ha contribuido en gran medida al progreso económico del país y a su atractivo para los inversores extranjeros.

Segúnel Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de México, la tasa de inflación anual registrada el pasado mes de junio fue del 2,87 %. Según los datos del INEGI, esta cifra representa la segunda más baja registrada desde 1970, además de suponer el segundo mes consecutivo en el que se ha registrado una tasa inferior al 3 %.

Las tasas de crecimiento económico de EE. UU. preocupan a los directivos del sector de las maquiladoras

Normalmente, a las recesiones profundas les siguen fuertes recuperaciones. En lo que respecta al periodo posterior a la Gran Recesión de 2008, esta regla general no se ha cumplido. A pesar de una inyección de liquidez enorme en conjunto, resultado de unos costes energéticos considerablemente más bajos en los últimos tiempos, según Reuters, la confianza de los consumidores estadounidenses cayó en julio. Los directivos del sector de las maquiladoras consideran que esta caída de la confianza de los consumidores tiene un efecto potencial y directo sobre la situación económica de las empresas que dirigen. Las estimaciones del Banco Mundial indican que el crecimiento del PIB de EE. UU. se situará en el 2,7 % este año, en el 2,8 % en 2016 y, al año siguiente, descenderá al 2,4 %. Economistas, como los del Instituto de Política Económica, opinan que, por regla general, «se necesita un crecimiento del PIB real de entre el 2,0 % y el 2,5 % solo para mantener a flote el mercado laboral». Lógicamente, una mejora de las condiciones del mercado laboral es fundamental para impulsar la situación económica que impera en el sector manufacturero de exportación de México. Esto se debe a que, según Emilio Cadena, Estados Unidos es el «mercado al que abastecemos».

La diversificación de la cartera de clientes mitiga el impacto económico

Aunque, debido al crecimiento económico por debajo de lo óptimo que ha caracterizado al mercado estadounidense en los últimos años, los directivos del sector de las maquiladoras —así como las empresas y sectores que representan y dirigen— han experimentado un crecimiento aproximado del 10 % en las exportaciones durante este mismo periodo, además de un aumento relacionado de casi el 6 % en el tamaño de su plantilla. Además de fabricar productos de mejor calidad y más competitivos a nivel mundial (algo que ha sido especialmente cierto en las industrias automovilística y aeroespacial mexicanas), una parte significativa de esta cifra puede atribuirse a la disciplina, la diligencia y la inteligencia que los responsables de la política económica mexicana han demostrado de forma constante desde la firma del TLCAN por parte de Estados Unidos, México y Canadá hace algo más de dos décadas. Desde entonces, México se ha convertido progresivamente en el país con la mayor red de acuerdos de libre comercio del planeta y, como resultado, no solo se ha convertido en un destino muy atractivo para los inversores extranjeros directos de todo el mundo como una de las plataformas de exportación más viables y rentables del mundo, sino que ha adoptado medidas proactivas para que sus exportaciones sean competitivas en precio en los mercados industriales y de consumo más exigentes del mundo. Aunque sigue siendo un factor importante, la venta de productos mexicanos a una clientela más amplia ha atenuado su dependencia, antes más marcada, de la evolución de la economía estadounidense.