El jueves 12 de diciembre de 2014, el órgano legislativo del país aprobó una ley histórica —que requiere modificaciones en la Constitución mexicana— y que cambiará el modo en que ha funcionado el sector energético mexicano desde 1938. Ese fue el año en que el entonces presidente Lázaro Cárdenas nacionalizó por completo la industria petrolera. Entre otros beneficios, los expertos prevén que la reforma del sector energético del país tendrá un efecto positivo en la economía manufacturera mexicana. El proyecto de ley, que ha sido aprobado, fue elaborado por una coalición de políticos formada por el PRI, en el poder, y el partido político conservador, el PAN.

Desde que se nacionalizó la industria petrolera mexicana en 1938 y la empresa estatal Petróleos Mexicanos (PEMEX) asumió el control de todas las operaciones, se ha prohibido a las empresas privadas extranjeras celebrar contratos con el monopolio petrolero del Gobierno mexicano para explorar y perforar en busca de recursos energéticos, como el petróleo y el gas. Con una votación de trescientos cincuenta y tres a ciento treinta y cuatro, esta situación, que se mantenía desde hacía mucho tiempo, ha cambiado. El último paso necesario para transformar el cerrado sector energético mexicano en uno que acoja la inversión y permita la participación de entidades extranjeras en la exploración y la perforación es la aprobación de la medida por parte de diecisiete de los treinta y un estados del país. Se prevé que esto se produzca en breve.

Los economistas prevén que una industria del petróleo y el gas más eficiente en México podría impulsar el PIB de ese país en un punto porcentual. Thomas Donahue, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, considera que el aumento de la oferta de petróleo y carbón será beneficioso tanto para el sector manufacturero mexicano como para el de toda América del Norte.

Aunque la medida salió adelante, hubo cierta oposición a esta histórica apertura del sector. Dicha oposición fue expresada por miembros del tercer partido político más importante de México, el Partido de la Revolución Democrática (PRD). A raíz de las protestas del PRD, hubo que cambiar el lugar donde se celebraba la votación de la ley, trasladándola de la sala principal de la Cámara de Diputados a otra sala del mismo edificio. Los miembros del PRD bloquearon la entrada a la sala principal con mesas y sillas.

Aunque Estados Unidos ha experimentado un auge en la producción de petróleo y gas, la producción de sus dos socios de la región del TLCAN ha disminuido en aproximadamente una cuarta parte durante la última década. Las nuevas inyecciones de capital en el sector petrolero y energético mexicano facilitarán el acceso a los catorce mil millones de barriles adicionales de reservas probadas y a los ciento quince mil millones de barriles de reservas previstas que se encuentran en el subsuelo y las aguas territoriales de México.

México es el quinto mayor proveedor mundial de petróleo crudo de Estados Unidos. El aumento de la producción mexicana ampliará el acceso a recursos energéticos más seguros y reducirá el coste del petróleo y el gas para los usuarios finales, entre los que se incluyen los consumidores, el sector manufacturero mexicano y el de toda América del Norte. El plazo en el que se producirá este aumento del suministro energético será gradual, ya que llevará tiempo reunir el capital necesario para llevar a cabo las actividades de exploración suficientes que den lugar a un incremento de la producción. Pemex estima que, para explorar y aprovechar plenamente el potencial energético de México, se necesitarán inversiones de 60 000 millones de dólares al año en un futuro previsible. Actualmente, Petróleos Mexicanos destina anualmente veinticuatro millones de dólares a este fin.

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