La reforma energética de México se encuentra en las primeras fases de su aplicación, pero está cobrando impulso. Los analistas de datos están observando que se están registrando resultados positivos para la economía del país, especialmente en lo que respecta a las repercusiones en el crecimiento del sector manufacturero mexicano.

Reforma energética

En 1938, el sector energético de México fue nacionalizado y quedó bajo el control exclusivo de una empresa totalmente nacionalizada, Petróleos Mexicanos (PEMEX), durante casi 80 años. Este monopolio impedía la participación del capital privado, tanto nacional como extranjero, en la exploración, la perforación y la reventa de petróleo y gas. Sin embargo, esto cambió recientemente con la aprobación de una ley histórica que modificó la Constitución mexicana en diciembre de 2013. La reforma legislativa modificó el funcionamiento del sector energético mexicano y ha permitido la entrada de inversores extranjeros en el país, lo que, en la práctica, ha abierto la puerta a que los monopolios petroleros y eléctricos de México se conviertan en «empresas productivas». Ahora, las empresas privadas y extranjeras de petróleo y gas han comenzado a explorar y producir al amparo de licencias otorgadas por el Gobierno o de
acuerdos de reparto de beneficios.

Repercusiones

En febrero de este año, el FMI publicó un documento de trabajo elaborado por los investigadores Jorge Álvarez y Fabián Valencia, titulado«Made in Mexico: Energy Reform and Manufacturing Growth» (Fabricado en México: la reforma energética y el crecimiento del sector manufacturero). El informe evalúa los efectos reales de la reciente reforma energética de México sobre el sector manufacturero mexicano, analizando su impacto en la producción a través de los cambios previstos en los precios de la energía. Llevar a cabo esta investigación no fue una tarea sencilla, ya que la reforma implica numerosos cambios estructurales en el sector energético y existe mucha incertidumbre sobre cómo se materializará cada uno de estos cambios en la práctica futura. Lo que sí es seguro, sin embargo, es que la reducción de los precios de la energía, en particular del coste de la electricidad para el sector manufacturero mexicano, ha tenido un impacto estadísticamente significativo en la economía mexicana en general y en el sector productivo en particular.

El informe incluye la conclusión de que la reducción del coste de la electricidad en México ha tenido el mayor impacto cuantitativo en la producción industrial, ya que una reducción de tan solo una desviación estándar en los precios de la electricidad se correlaciona con un aumento del 2,8 % en la producción industrial. El informe también incluye datos que demuestran que se puede lograr otro aumento del 4 % gracias al cambio que supone la reforma, al pasar a generar electricidad a partir de gas natural, que es más barato. Los investigadores también plantean la hipótesis de que una mayor eficiencia en el sector energético, derivada de la reciente reforma, podría lograr que los precios de la electricidad bajen hasta los mismos niveles que los que se aplican en EE. UU., lo que daría lugar a un crecimiento de la producción industrial y del PIB mucho más significativo que el alcanzado hasta ahora.

A diferencia de Estados Unidos, que depende del carbón para la mayor parte de su generación eléctrica, México recurre a otras fuentes, entre ellas el gas natural. Y dado que el sector industrial representa más de la mitad del consumo eléctrico del país, facilitar el acceso a gas natural a precios asequibles tendría un impacto positivo en el sector manufacturero mexicano. Este informe señala que una de las consecuencias de la reforma energética de México será la ampliación del acceso del país a las reservas de gas natural a largo plazo, lo que reducirá la dependencia de combustibles más costosos e impulsará así un mayor crecimiento económico y manufacturero.