La Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos (GAO, por sus siglas en inglés) publicó en julio de 2013 un estudio titulado «Medidas necesarias de la CBP en la frontera entre EE. UU. y México para mejorar los datos sobre los tiempos de espera y evaluar los resultados de las iniciativas de facilitación del comercio». El estudio tenía por objeto examinar las metodologías de cálculo de los tiempos de cruce de la frontera.

Como parte de la elaboración del informe, representantes de la GAO se desplazaron a seis pasos fronterizos terrestres diferentes. En cada uno de ellos, revisaron los procesos gubernamentales de recopilación de datos sobre los tiempos de cruce de los vehículos comerciales, entre otros aspectos operativos de interés. En su informe final, los autores de la GAO afirman específicamente que «dentro del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), los datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. (CBP) sobre los tiempos de espera de los vehículos comerciales —el tiempo que se tarda en desplazarse desde el final de la cola hasta el punto de inspección primaria de la CBP en los pasos fronterizos terrestres— no son fiables para su divulgación pública ni para las decisiones de gestión de la CBP en los distintos pasos fronterizos. Estos datos —que recogen manualmente los agentes de la CBP— no son fiables porque los agentes de la CBP no aplican de manera coherente una metodología aprobada de recopilación de datos, y las metodologías utilizadas varían según el paso fronterizo». Durante años, el sector privado y los ayuntamientos locales han expresado su preocupación por el hecho de que, al no existir un método coherente mediante el cual la CBP recopile los datos sobre los tiempos de cruce, la información recopilada tiene un valor limitado o escaso.

Nuestro análisis del documento, realizado en Secure Origins, puso de relieve la necesidad, evidente a simple vista, de contar con un método coherente y normalizado para calcular el tiempo de cruce de la frontera entre Estados Unidos y México. Aunque el informe de la GAO señalaba una mezcolanza de métodos de recopilación de datos por parte de las entidades gubernamentales, no hacía mención alguna a las medidas que se están tomando para normalizar el cálculo del tiempo de cruce de la frontera en el sector privado.

A diferencia de lo que ocurre en otros puntos de la frontera entre Estados Unidos y México, donde los datos son poco fiables y se recopilan de forma improvisada, la CBP de la región de El Paso/Juárez cuenta con sólidos indicadores de los tiempos de paso fronterizo que proporcionan información fiable sobre los tiempos de cruce, además de tener la capacidad de evaluar el impacto económico negativo que provocan los retrasos en el paso fronterizo. Esto se debe a que, con un simple clic del ratón, la agencia tiene acceso al portal web «Secure Origins».

Secure Origins, empresa perteneciente al Grupo Tecma, lleva gestionando el Proyecto-21 desde octubre de 2012, gracias a una colaboración con el Ayuntamiento de El Paso. Project-21 es el principal sistema independiente de información y análisis del tráfico comercial. Se trata del mayor sistema de análisis de tiempos de cruce y de protocolos de seguridad que existe en la frontera entre Estados Unidos y México. En la actualidad, cualquier persona con acceso a Internet puede entrar en www.secureorigins.com y consultar los tiempos de cruce de tres puestos fronterizos (Bridge of the Americas, Ysleta y Santa Teresa). En pocas palabras, los usuarios tienen a su disposición potentes herramientas de análisis económico. Esto les permite tomar decisiones directas sobre dónde enviar sus productos, con el fin de cumplir con los plazos de envío y lograr los mejores resultados posibles en un día determinado. Esto ya ha tenido un impacto positivo palpable en los resultados financieros de las empresas.

Una solución integral requiere un enfoque distinto al ideado por la GAO. La segmentación de carriles, la implicación del sector, las soluciones de inteligencia preventiva y la colaboración con el Gobierno son elementos imprescindibles para optimizar el flujo de bienes y servicios en los puertos de entrada terrestres internacionales. La colaboración entre Estados Unidos y México es fundamental para poder sacar el máximo partido a una infraestructura con limitaciones.

La segmentación de los carriles debe reconocerse como una necesidad práctica para todas las partes implicadas. Sin ella, los puntos de entrada se convierten inevitablemente en aparcamientos abarrotados, similares a los que se llenan de compradores de última hora en Nochebuena. Solo que, en este caso, se trata de algo que ocurre a diario, no de un fenómeno que se produce una vez al año.

La participación del sector privado requiere que todas las partes implicadas se unan para proporcionar los datos de transporte necesarios a organismos gubernamentales como la CBP, lo que les permitirá desarrollar indicadores que puedan utilizar para evaluar su propio rendimiento. De no hacerlo, se perpetuará la falta de comprensión por parte de la CBP del impacto negativo que los retrasos en el paso fronterizo tienen sobre las empresas, así como sobre las economías locales y generales, tanto en Estados Unidos como en México.

En la actualidad, no existe ninguna obligación para que el sector facilite datos valiosos de GPS —que detallen rutas, tiempos de espera y de cola— a los organismos gubernamentales que podrían darles uso. El sector debe aceptar la idea de que facilitar dicha información de forma voluntaria producirá un resultado tangiblemente positivo. En otras palabras, si llevan al «caballo» de la CBP hasta el agua, es muy posible que este beba. Sin embargo, proporcionar dicha información preventiva requiere el desarrollo de un software analíticamente sólido que se implemente en un entorno seguro. Cumplir estos requisitos da lugar a la provisión de herramientas sofisticadas que permiten a los responsables de la toma de decisiones analizar enormes cantidades de datos propios, con el fin de elaborar informes detallados y fiables que den a la CBP la confianza necesaria para actuar. Secure Origins, Inc. ha desarrollado dichas herramientas y cuenta con una trayectoria demostrada en su aplicación práctica.