La economía mexicana «pospetrolera» está preparada para capear la crisis energética
Mientras el mundo sufre una caída extrema de los precios del petróleo, muchos países productores están pasando apuros. Sin embargo, el país vecino de Estados Unidos al sur ha dado grandes pasos para mitigar estas pérdidas mediante la creación de una economía mexicana «postpetrolera».
La crisis en México
A medida que Irán volvía a incorporarse al mercado energético y los saudíes se negaban a limitar su capacidad de producción de petróleo, el mercado mundial del petróleo sufrió una desaceleración por primera vez en casi una década. Lo que se esperaba que fuera un pequeño bache ha acabado convirtiéndose en una fuerte caída del mercado energético mundial, ya que los precios se desplomaron a más de la mitad.
Por desgracia para México, el país depende, en gran medida, de la producción y venta de crudo, tanto de las reservas terrestres como de las marítimas, cuya explotación se había propuesto con entusiasmo en los últimos años. El país había llevado a cabo ambiciosas reformas en muchos ámbitos, especialmente en el sector energético. La empresa energética estatal, PEMEX, se convirtió en una empresa con ánimo de lucro y comenzó a aceptar ofertas para establecer asociaciones con empresas de exploración y producción, tanto extranjeras como nacionales. A pesar de este revés, se prevé que estas reformas energéticas beneficien en gran medida a la industria manufacturera mexicana.
La respuesta de México
A pesar de los efectos inmediatos que ha sufrido este país, tan dependiente del sector energético, muchos han señalado que la respuesta del país a la crisis resultará fundamental para ayudarle no solo a capear esta recesión, sino incluso a crecer de forma sustancial en el proceso mediante la creación de una economía mexicana «pospetrolera». Cuando el peso mexicano se vio afectado por la crisis, el Gobierno federal adoptó varias medidas inmediatas para mitigar este problema, entre ellas un recorte drástico del gasto público y otras medidas de gran calado. El peso se recuperó rápidamente y la inflación se sitúa ahora muy por debajo del crecimiento del PIB, que se encuentra en un nivel impresionantemente bajo del 3 %.
Viabilidad a largo plazo
No ha sido solo la respuesta de México a la crisis del sector energético lo que ha permitido al país capear la tormenta económica. Las recientes reformas y la economía mexicana pospetrolera, ya en marcha, ofrecen un entorno propicio para la recuperación y el crecimiento, a pesar del golpe sufrido por uno de los pilares fundamentales de la base económica histórica de México.
La producción de petróleo y energía es solo uno de los varios pilares de la economía mexicana. Además, el país ha realizado importantes inversiones en el desarrollo de otras industrias clave, como la industria manufacturera y el turismo, que siguen prosperando. Incluso el sector energético está mostrando señales positivas. El país está invirtiendo 15 000 millones de dólares estadounidenses en un gasoducto, y los países extranjeros hacen cola para invertir en proyectos energéticos mexicanos, desde el gas natural hasta el petróleo crudo. De hecho, algunos analistas prevén que el mercado de transporte y distribución de México estará en pleno auge para 2018, a medida que el país supere esta tormenta y logre un crecimiento neto a pesar de ella.