China, que en su día fue el destino preferido para la deslocalización de la industria manufacturera, ha perdido una gran parte de su competitividad en el mercado mundial; y, a medida que la industria manufacturera china se ralentiza, lo que perjudica a China beneficia a México.

El sector manufacturero chino está experimentando una desaceleración

El índice oficial de gestores de compras (PMI) del sector manufacturero chino lleva más de un año en niveles bajos. En el primer mes de este año, esa cifra descendió aún más en 0,4 puntos según ambos índices: el PMI oficial y el PMI manufacturero de Caixin China. El PMI oficial del sector manufacturero chino se sitúa ahora en 49, y el PMI de Caixin, en 48. Esto significa que, según el PMI oficial, el sector manufacturero chino lleva más de siete meses en contracción, y según el PMI de Caixin, más de 12 meses. Los economistas habían pronosticado cifras débiles para China en 2016, pero el nuevo año ha tenido un comienzo más débil de lo esperado, lo que pone de relieve las perspectivas poco halagüeñas para la industria manufacturera china. De hecho, la propia economía china ya no crece a pasos agigantados como solía hacerlo en los últimos años. Este año, el crecimiento económico ha caído hasta el 6,9 %, la tasa de crecimiento más baja que ha registrado China en unos 25 años. Y no es ninguna sorpresa cuál es el principal factor que impulsa esta desaceleración.

Coste de la mano de obra

La potencia dominante del Lejano Oriente ha perdido su principal fuente de crecimiento: la mano de obra barata de la industria manufacturera china. En su día, China ofrecía uno de los costes laborales más bajos del mundo para el sector manufacturero. Sin embargo, en la última década, la situación ha cambiado drásticamente. En 2010, el coste laboral de China se equiparó al de México y luego lo superó rápidamente, lo que provocó que los inversores del sector manufacturero centraran cada vez más su atención en México. De hecho, los salarios chinos están aumentando a un ritmo vertiginoso del 10 % anual, mientras que los de México se mantienen prácticamente estancados. La diferencia salarial entre ambos países se ha vuelto tan marcada que incluso empresas chinas, como el fabricante de automóviles Geely, están trasladando sus operaciones de fabricación a México.

El crecimiento de México

Aprovechando el impulso generado por la entrada en vigor del TLCAN, México se ha centrado en gran medida en los últimos años en reformar el entorno económico y las infraestructuras del país, con el objetivo de convertirse en la próxima plataforma manufacturera de referencia a nivel mundial. Además de ofrecer salarios competitivos, México cuenta con una mano de obra cada vez más cualificada y productiva para la fabricación de productos de gama alta.

Otros factores son:

  • Menores costes de los insumos: el coste de la energía y de otros insumos sigue siendo bajo en México.
  • Tipo de cambio: El peso mexicano se ha depreciado frente al dólar estadounidense en los últimos años.
  • Ventaja demográfica: mientras que China se ve afectada por su política del hijo único, la mano de obra joven y altamente cualificada de México está creciendo.

El resultado ha sido un aumento sostenido de la inversión extranjera directa, a medida que se ralentiza el ritmo de la industria manufacturera china y, cada vez más, esta se traslada a México.