Los cambios en la economía mundial podrían dar paso a un periodo de mayor cooperación económica entre China y México.

Aunque en su día se consideró el destino preferido para la fabricación de bajo coste, China ha ido perdiendo terreno frente a México en cuanto a ventaja estratégica y costes laborales. Si bien el coste de la mano de obra en China sigue siendo algo inferior al de México, los recientes aumentos en los precios del petróleo y los combustibles necesarios para transportar los productos chinos a los mercados más demandados —en particular, a Estados Unidos— han contrarrestado en gran medida esta ventaja cada vez menor.

México no solo es vecino de la mayor economía de consumo del mundo, sino que también forma parte de un acuerdo económico bastante ventajoso con EE. UU. (TLCAN), así como de numerosos acuerdos de libre comercio bilaterales y multilaterales con otros países. Un informe de AlixPartners describía el auge de México frente a China, señalando que México ha superado ya por completo a China como el país más barato para fabricar productos destinados a los mercados estadounidenses si se tiene en cuenta el «coste total de propiedad». La flexibilidad, la rapidez y la calidad son también factores que demuestran por qué el comercio estadounidense con México ha aumentado un 30 % desde 2010, mientras que el comercio con China ha seguido la tendencia contraria.

Sin embargo, China no pasa por alto esta evolución. Al contrario, la cooperación económica entre China y México, tal y como se manifiesta a través de la inversión extranjera directa, ha aumentado en los últimos años. De hecho, en lugar de verse como competidores, los responsables mexicanos y chinos han mantenido conversaciones sobre la posibilidad de colaborar para exportar más productos a los mercados estadounidenses. En los últimos años, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto y el presidente chino Xi Jinping han firmado una serie de acuerdos sobre desarrollo e intercambio, y tienen previsto reunirse de nuevo en noviembre de este año para seguir definiendo cómo impulsar aún más la cooperación económica entre China y México.

El desarrollo y la modernización de las infraestructuras revisten un interés fundamental para México. Este puede ser un ámbito muy concreto y prometedor en el que ampliar la cooperación económica entre México y China. Por ejemplo, China importa gran parte de su energía, y México cuenta con abundantes reservas de petróleo y gas; China podría muy bien invertir en la modernización de la infraestructura de la industria petrolera mexicana a cambio de un mayor acceso a algunos de sus recursos energéticos. De hecho, esta relación ya existe, aunque se encuentra en una fase incipiente, ya que empresas estatales chinas han estado prestando servicios técnicos al mercado petrolero mexicano en la fase de exploración y producción, y México lleva exportando petróleo a China desde 2009.

Otro factor que motiva a México a ampliar la cooperación económica chino-mexicana es el enorme déficit comercial que mantiene con China. Más del quince por ciento de las importaciones mexicanas (por valor de 57 000 millones de dólares estadounidenses) procedían de China en 2012, mientras que China recibía menos del dos por ciento (por valor de 5 700 millones de dólares estadounidenses) de las exportaciones de México. Según el ministro de Asuntos Exteriores de México, el país tiene previsto exportar más tequila y carne de cerdo a China y atraer inversiones en sectores como la energía, las infraestructuras y el turismo. Puede que estos dos gigantes industriales hayan sido feroces competidores en el pasado, pero el futuro de la relación entre ambos países podría ser cooperativo y mutuamente beneficioso.