Aunque la nueva planta de Mazda en Salamanca, Guanajuato, ya había iniciado sus actividades de fabricación de automóviles en México, la empresa celebró la ceremonia oficial de inauguración de la planta el 27 de febrero de 2014.

Mazda, una empresa cuya salud depende en gran medida de su capacidad para exportar sus productos de forma competitiva, estableció esta planta —la primera que tiene en Norteamérica— con el fin de protegerse de los efectos desfavorables de las fluctuaciones en los tipos de cambio del dólar y el yen, así como con el objetivo de reducir sus costes de mano de obra y transporte. La empresa considera que el inicio de la producción en la planta de Salamanca es una forma de garantizar su viabilidad presente y futura en el competitivo mercado norteamericano de vehículos ligeros.

Según el director general de IHS Automotive, Michael Robinet, no haber dado este paso habría acabado dificultando que Mazda «fuera competitiva en el mercado estadounidense».

Las actividades de fabricación de automóviles en México que se llevarán a cabo en la planta de Salamanca, Guanajuato, consistirán en la fabricación en México de los modelos Mazda 2 y Mazda 3.

En estos momentos, se prevé que el número de unidades de estos productos ensambladas anualmente alcance un máximo de 180 000. Dado que la capacidad de la planta es de doscientos treinta mil, otro fabricante de automóviles japonés, Toyota, ha firmado un contrato con Mazda para la fabricación de cincuenta mil vehículos basados en la plataforma del Mazda 2 en las nuevas instalaciones. Esta medida permitirá a Toyota aumentar su capacidad de producción en Norteamérica sin incrementar sus costes fijos en México.

Desde 2011, los principales fabricantes de automóviles del mundo han destinado más de nueve mil quinientos millones de dólares a proyectos de fabricación de automóviles en México. Esta afluencia de capital ha estado liderada por empresas japonesas como las mencionadas anteriormente, así como por Honda y Nissan. Esta última es el mayor fabricante de automóviles de México en términos de unidades producidas y ventas en el mercado nacional mexicano del automóvil.

Además de los importantes compromisos financieros asumidos por los fabricantes de automóviles asiáticos, otras empresas como Ford, GM y Volkswagen han tomado medidas para ampliar su presencia en México con el objetivo de mejorar su posición competitiva en Norteamérica. Además de los costes y la proximidad al mercado, las actividades de fabricación de automóviles en México también se benefician de la existencia de una amplia red de acuerdos de libre comercio a nivel mundial que se han negociado y puesto en marcha, y que otorgan a los productos fabricados en México ventajas arancelarias en más de cuarenta países.

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